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2026, 2027, 2028: la carrera de eclipses que convierte a España en el centro del mundo (astronómico)

20 de julio de 2026 · 6 min de lectura

Un eclipse total el 12 de agosto de 2026, otro total el 2 de agosto de 2027 y uno anular el 26 de enero de 2028: tres eclipses de sol sobre España en apenas año y medio. Para calibrar la rareza: el anterior total visible desde la península fue en 1905 — y tras esta racha no habrá otro hasta 2053.

Ciento veintiún años de espera, tres premios seguidos

El eclipse de 2026 rompe una sequía extraordinaria: es el primer total en la Europa continental desde 2006, el primero en la Unión Europea desde 1999 y el primero sobre España desde el 30 de agosto de 1905 — ciento veintiún años —. Que tras semejante espera lleguen dos totales en veranos consecutivos, más un anular de propina medio año después del segundo, es una carambola de la mecánica celeste que no volveremos a vivir: el Instituto Geográfico Nacional recuerda que, pasada esta racha, el siguiente eclipse total visible desde España llegará en 2053. Tres citas en dieciocho meses y, después, un cuarto de siglo de nada.

12 de agosto de 2026: la noche en pleno día, al atardecer

La sombra entra por el Atlántico gallego hacia las 20:26 y sale por Baleares a las 20:33, cruzando la península de noroeste a sureste. Dentro de la franja de totalidad quedan 23 capitales de provincia — de A Coruña a Palma, pasando por Oviedo, León, Burgos, Valladolid, Logroño, Zaragoza, Lleida, Tarragona o València —; fuera, aunque por muy poco, Madrid y Barcelona, que verán una parcial de más del 99 %. El máximo español cae cerca de Luarca, en Asturias: 1 minuto y 50 segundos de totalidad. Oviedo, con 1m48s, es la capital mejor situada; Bilbao, en el borde norte de la franja, apenas araña 32 segundos. Dentro de la franja, la posición importa — y mucho.

La peculiaridad de este eclipse es la hora: llega a unos cincuenta minutos de la puesta de sol, con el sol entre 2 y 12 grados sobre el horizonte oeste-noroeste, así que hace falta una vista despejada hacia poniente. Y hace falta, sobre todo, que no haya nubes: a esa pregunta — la única de verdad abierta — le hemos dedicado un artículo entero. De regalo, esa misma noche es el pico de las Perseidas con luna nueva: el plan de la tarde-noche perfecta, hora a hora, está en el día doble del 12 de agosto.

2 de agosto de 2027: el gran eclipse del Estrecho

Casi exactamente un año después llega el segundo, y es de otra categoría. La franja cruza el Estrecho de oeste a este y cubre Ceuta y Melilla, casi toda la provincia de Cádiz, gran parte de la de Málaga y el extremo sur de Granada y Almería. Esta vez es por la mañana y con el sol alto — en Madrid, a casi 40 grados durante el máximo —, sin el problema de horizonte de 2026. Las cifras también son mayores: Ceuta, desde las 10:45, tendrá 4 minutos y 48 segundos de totalidad, la mayor de España; Melilla, 4m34s; Cádiz, 2m54s; Málaga, 1m48s. Y nadie se queda del todo fuera: parcial del 85 % en Madrid (entre las 9:45 y las 12:02) y de al menos el 70 % en cualquier punto del territorio nacional. El máximo global, por cierto, cae en Egipto, en la zona de Luxor: 6 minutos y 23 segundos, el eclipse total más largo que queda en el siglo XXI.

26 de enero de 2028: el anillo de fuego que se pone por el horizonte

El tercero es distinto: anular. La Luna pasa centrada por delante del Sol, pero está demasiado lejos en su órbita para taparlo entero, y queda un anillo brillante — el «anillo de fuego» —. La banda cruza España de suroeste a nordeste y cubre aproximadamente la mitad sureste: gran parte de Andalucía, el sur de Extremadura, Castilla-La Mancha y zonas de Aragón, Murcia, la Comunitat Valenciana, Cataluña y el oeste de Baleares. La fase parcial empieza hacia las 16:33 en Andalucía y las 16:39 en Cataluña; el anillo, entre las 17:45 y las 18:00, otra vez con el sol muy bajo. Las duraciones son generosas: más de 7 minutos de anularidad en Sevilla, Córdoba y Albacete, unos 5 en Málaga, Granada, Alicante, Palma y Girona, y el máximo español — 7 minutos y 16 segundos — en la Playa de Castilla, en Huelva. Y una imagen para el recuerdo: en Barcelona la anularidad va de las 17:53:27 a las 17:59:12, y el eclipse termina a las 17:59:13 con la puesta de sol — el anillo de fuego se pondrá por el horizonte todavía eclipsado.

Un aviso serio: en un eclipse anular el Sol nunca queda tapado del todo — la ocultación máxima ronda el 91 % — y por tanto no existe ningún momento seguro a simple vista. Filtros certificados ISO 12312-2 durante todo el eclipse, sin excepción: unas gafas de sol corrientes dejan pasar miles de veces más luz que un filtro certificado. Los métodos seguros de observación — y los que no lo son — están en Cómo ver el eclipse sin gafas.

Mini-guía: dónde ponerse cada vez

Para 2026, interior y horizonte: dentro de la franja, la meseta norte y el valle del Ebro suelen dar los atardeceres más limpios de agosto, siempre con vista despejada al oeste-noroeste. Buenos campamentos base: León, Burgos, Valladolid o Zaragoza — y Oviedo para quien busque la totalidad máxima asumiendo la lotería de las nubes bajas del Cantábrico. Para 2027, la cita es el extremo sur, con el sol alto y sin trucos: Cádiz, Málaga o Ceuta — esta última con una totalidad, 4 minutos y 48 segundos, que más que duplica la mejor de 2026. Para 2028, la mitad sureste con horizonte suroeste limpio: Sevilla, Córdoba o Albacete tienen el anillo más largo.

En los tres casos la variable que no controla nadie es la misma: las nubes. La climatología ayuda a elegir con meses de antelación; el pronóstico de la última semana decide — por qué una semana y no un mes lo explicamos en ¿Por qué (a veces) fallan las predicciones? —. Guárdate las páginas de ciudad: cuando llegue cada semana clave, ahí estará la predicción, y su acierto verificado a diario, como contamos en Cómo funciona.

El turismo de eclipses, por una vez, juega en casa

Los cazadores de eclipses llevan décadas cruzando océanos por un par de minutos de sombra. En 2026 y 2027, el viaje es al revés: la franja pasa por casa y España se convierte en el destino de la afición mundial dos veranos seguidos. La lección de los veteranos vale también para el viajero local: la totalidad no se ve «desde España», se ve desde un punto concreto; los segundos y el cielo cambian de una comarca a la siguiente; conviene decidir el sitio con antelación, reservar pronto y conservar la flexibilidad de moverse en el último momento si las nubes obligan. El espectáculo principal, al fin y al cabo, es gratis — lo único que hay que ganarse es el cielo.

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